28.5.23

Zonas Temporalmente Autónomas, de Hakim Bey


Hakim Bey, que en turco quiere decir “señor juez”, es el seudónimo del recientemente fallecido Peter Lamborn Wilson, un anarquista y sufí norteamericano nacido en 1945, al que debemos algunos de los textos más influyentes del underground cultural de las últimas décadas. De su extensa obra solo circulaban en nuestro idioma, dispersos y en ediciones marginales, Caos, Inmediatismo y Zonas Temporalmente Autónomas. Recientemente, la editorial Enclave de Libros ha decidido reeditarlos juntos en un cuidado volumen, apadrinado por Servando Rocha, habitual rescatador de este tipo de rarezas.


T.A.Z., título general del volumen, es el acrónimo inglés de Zonas Temporalmente Autónomas, y en sus doscientas cuarenta y seis páginas expone el “anarquismo ontológico” que defiende Bey, encuadrándose, como todo lo que huele a pólvora, en lo que se ha denominado el “anarquismo postizquierda”, una corriente de pensamiento estadounidense que busca un anarquismo autónomo, emancipado del izquierdismo actual, al que acusan de haberse desviado hacia políticas identitarias y colectivistas.

21.5.23

Culpables por la literatura, de Germán Labrador Méndez


En la sección de novedades de cualquier librería decente del país encontramos en estos días Culpables por la literatura. Imaginación y contracultura en la transición española (1968-1986), que es un libro que pronto creará escuela y será citado en lo sucesivo hasta el hartazgo por académicos y cronistas. Su autor es Germán Labrador Méndez, un profesor español que ejerce en la Universidad de Princeton.

Se trata de una intrahistoria de los años de la Transición, centrada en los movimientos político-artísticos contestatarios y tocanarices. La bibliografía, referencias, datos y nombres que aporta son apabullantes; da para escribir docenas de estudios que desarrollen sus distintos capítulos.

Parece la versión ácrata y lisérgica de La Historia de los heterodoxos españoles de Menéndez Pelayo. Se lee con pasión. Está bien escrito, cautiva y finalmente nos deja preguntándonos si un país que engendra hijos de un talento y lucidez como los que mueren en estas páginas no merece otra oportunidad.

14.5.23

Pretenciosidad. Por qué es importante, de Dan Fox


Son parte del paisaje de las grandes urbes occidentales. Pueden verse en el metro sufriendo la lectura de Joyce; o en algún bar intentando desentrañar las crípticas pinturas del último artista de moda; o tratando de "prestigiar" sus artículos usando algún término raro, como "prestigiar".

Hablamos, claro, de los célebres culturetas. Odiados sin piedad por el ciudadano medio, que les acusa de pedantería, falsedad y, sobre todo, de pretenciosidad. Este último calificativo pende como espada de Damocles sobre cualquiera que parezca querer salirse de la mediocridad ambiental; caer bajo ese estigma puede suponer la muerte social.

Porque nada se tolera menos que a un tipo pretencioso.

Dan Fox es un crítico de arte inglés que ha publicado Pretenciosidad. Por qué es importante, un ensayo de esos que no cambiarán la historia de la humanidad, pero que se lee con gusto, sobre todo porque impugna con valentía una convicción social que nadie pone en duda.

7.5.23

Cirlot, ser y no ser de un poeta único, de de Antonio Rivero Taravillo


Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, 1916-1973) es un paradigma de poeta maldito. Según los críticos, es uno de los mejores del siglo XX y, aun así, es casi un desconocido. Su obra ha estado desatendida hasta hace pocos años, pero sus hijas han conseguido que se reedite en condiciones. Gracias a ello, podemos disfrutar de todos sus poemas en las bellísimas y recientes ediciones de Siruela.

Antes de eso, en los años noventa, su mejor valedor fue Fernando Márquez, alias El Zurdo, que lo convirtió en un mito. Hablaba de él en sus fanzines, le dedicaba canciones y lo citaba como si se tratara de un oráculo que aullaba desde el “no mundo”. Ahora que ya tenemos acceso a la obra cirlotiana, hemos podido leerla sin mediaciones, lo que no quiere decir que no agradezcamos las siempre interesantes recomendaciones literarias del Zurdo.

30.4.23

Epístolas morales a Lucio, de Séneca


Las Epístolas morales a Lucilio son un total de veintidós libros que resumen de manera clara el pensamiento de Séneca. Están dirigidas a Lucilio, un funcionario romano, aunque la intención era que se difundieran entre la sociedad romana. Son textos bellamente escritos. El género epistolar, tan común en la época, favorece la autenticidad y la belleza. Habla para que Lucilio y todos nosotros le entendamos. Séneca no busca abrumar con jerigonza, ni arguye conceptos que nos deslumbren; habla de la existencia humana en un lenguaje común, no filosófico, es decir, sin esconderse en terminología metafísica, y sus argumentaciones permanecen honestamente desnudas. Aquí, los hombres mueren y se duelen, exclaman y temen, tal cual como sucede en la calle y en la cantina de más abajo.

Hay mucha verdad en Séneca; una verdad sin artificios, vulnerable y transparente. Como le vemos las costuras a sus ideas, podemos dialogar con él y aprender a vivir, que, en suma, es de lo que se trata. Y nada honra más su dignidad como maestro que nuestras enmiendas.

23.4.23

Francisco Umbral. El frío de una vida, de Anna Caballé

Anna Caballé publicó Francisco Umbral. El frío de una vida en 2004, cuando el escritor todavía vivía. Ahora se reedita con un prólogo en el que la autora nos informa de que ha hecho pocos cambios en esta nueva edición, pero que ha añadido un epílogo con información recientemente descubierta, que básicamente es el hasta ahora ignorado nombre del misterioso progenitor: un tal Alejandro Urrutia.

Es una biografía curiosa en la que se intenta presentar a Umbral como un ególatra, neurótico y mezquino. Pero la verdad es que nunca esperábamos que fuera de otra manera y, por ello, no consigue que le detestemos más de lo que ya lo hacíamos, si es que lo hacíamos.

16.4.23

Música Moderna, de Fernando Márquez


Hay un libro de 1981 de Fernando Márquez, alias "el Zurdo", titulado Música Moderna, que no es especialmente bueno ni extenso, pero tiene la virtud de ser una obra de primera mano sobre aquello que se llamó "La Movida", ya que está escrito por uno de sus principales protagonistas y en plena efervescencia del fenómeno.

Para su reedición en 2014, José Manuel Costa escribió una introducción que contiene un párrafo muy representativo de cierta nostalgia por aquella autenticidad pretérita: "[En este libro] hay una palabra que brilla (casi) por su ausencia: 'La Movida' (…) Es un libro escrito antes de que a alguien se le ocurriera lanzar semejante expresión para disfrute de taxonomistas. En realidad, Música Moderna es una recapitulación realizada justo cuando teóricamente habría comenzado la susodicha Movida. Es decir, antes de la contaminación de la pana umbraliana. Algo que, por supuesto, lo hace infinitamente interesante."

9.4.23

Wallerstein y su teoría de las unidades domésticas


wikimedia


En Iberoamérica, las comunas —también conocidas como villas miseria, favelas, o de diversas otras formas— desconciertan al observador europeo. Suben a las montañas movidos por la curiosidad y, al regresar, se sienten impulsados a adoptar roles de sacerdotes o guerrilleros, cuando no de ambos simultáneamente. Afortunadamente, en la era de la postmodernidad, su fervor disminuye rápidamente, y se conforman con colaborar económicamente o dedicar algunas horas a alguna ONG. Luego regresan a sus países, y a las pocas semanas, todo lo que presenciaron se transforma en un recuerdo etéreo, que evocan en las cafeterías cuando desean presentarse como individuos interesantes.

2.4.23

Planeta de ciudades basura, de Mike Davis


Se nos dice que la mayoría de la población mundial vive en ciudades, pero no se nos explica que "ciudad" está entendido en su sentido más amplio, incluyendo las periferias hiperdegradadas de los países subdesarrollados. La comuna es la realidad en la que viven más de mil millones de personas en todo el planeta. Son océanos de infraviviendas que crecen en torno a los centros urbanos, hechas de material desechado, sin planificación ni servicios, sin autoridad estatal, a veces violentas y siempre insalubres. Pueden cobijar a unos centenares de personas, como en Europa, o a millones, como en Kenia. Sus habitantes están excluidos de los estándares mínimos de bienestar, pero no necesariamente del sistema económico. Muchos trabajan, pero sus sueldos no les permiten pagar el transporte, por lo que deben buscar alojamiento cerca de sus empleos, cerca de donde hay bonanza económica —zonas financieras, centros comerciales...—, donde crecen los asentamientos a una distancia prudencial, para que los friegaplatos y conserjes puedan ser puntuales sin tener que pagar el transporte en autobús.

26.3.23

Primeros materiales para una teoría de la Jovencita, de Tiqqun


Tiqqun es un colectivo francés homogéneo o, tal vez, un conjunto de autores dispersos; no lo sabemos con certeza, y tampoco tiene mucha importancia. También llamaron así a su propia revista, que dejó de publicarse hace más de una década, aunque algunos de sus textos nos han llegado traducidos y en forma de antologías.

El proyecto Tiqqun en general consiste en producir teoría para lo que llaman el Partido Imaginario, un gran movimiento transversal y transnacional de rechazo a las identidades y normas heredadas, que tiene la vista puesta en otras políticas y formas de convivencia. Se nutren principalmente del Situacionismo y de la obra Imperio de Antonio Negri.

No todos sus escritos son igual de interesantes ni accesibles para los profanos. Aquí queremos recomendar dos: el primero es Teoría del Bloom, que es una antropología del hombre sin atributos actual, el proletario moderno. El Bloom es el ciudadano contemporáneo, que no tiene sustancia pero sospecha que podría tenerla: sube al tren, se baja del tren, ve televisión, compra ropa, se cobija entre la masa y, solo de vez en cuando, sueña. Está expuesto continuamente al deseo, que es la antesala de su sometimiento.

19.3.23

En el vientre de la bestia, de Jack Henry Abbott

Le dije hace tiempo que no conozco otro camino. Nadie, si siquiera 
usted, aunque usted es quien más se ha aproximado y eso, en sí, es un hecho patético, me ha tendido una mano para ayudarme a ser un hombre mejor. Nadie.

Jack Henry Abbott nació en 1944, hijo de un soldado estadounidense y una prostituta china. Creció en diferentes hogares de acogida, donde nunca logró integrarse, y a los dieciséis años fue enviado a un reformatorio. A los dieciocho trató de cobrar un cheque sin fondos y fue encarcelado. Con veintiún años mató a golpes a otro preso, lo que le valió una condena de 19 años. Intentó fugarse y pasó casi un lustro en una celda de aislamiento. En 1977 comenzó una correspondencia con Norman Mailer, que finalmente se recopilaría en el libro En el vientre de la bestia: Cartas desde la prisión. El éxito editorial y la presión de Mailer le ayudaron a conseguir la condicional en 1981. Sin embargo, después de un mes en libertad y tras una discusión, mató a un joven, lo que lo llevó nuevamente a prisión, donde se suicidó en 2002.

Sólo había vivido doce semanas de su vida adulta en libertad.

12.3.23

Humanidad, de Albert Cortina y Miquel-Àngel Serra


Hace unas semanas, Emmanuel Macron decretó con solemnidad el fin de la era de la abundancia. A continuación, nos surgió una pregunta inevitable: ¿será para todos por igual o únicamente para algunos? Es decir, ¿la plebe vamos a subsistir con estrecheces mientras los superseñores que manejan el cotarro seguirán viviendo a todo tren? ¿Macron va a mudarse a un piso arrabalero de 40 metros cuadrados y empezará a moverse en autobús, o continuará viviendo en mansiones nada ecosostenibles y volando en jet privado?

Es un error de quienes están demasiado elevados moralmente como para escuchar lo que se dice en la calle creer que vamos a aceptar calladitos que nos impongan restricciones mientras los responsables del empobrecimiento global siguen con su modo de vida de turbolujo.

5.3.23

Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Isaac Asimov pensaba que Flores para Algernon era una novela escrita desde el alma humana. En sus memorias cuenta que fue un honor entregarle el premio Hugo a su autor, . Le entusiasmaba tanto el libro que, al anunciar el galardón, gritó ante la audiencia: “¿Cómo lo ha hecho? ¿Cómo lo ha hecho?”. A lo que el modesto Keyes, al llegar al escenario, respondió que no lo sabía, y que, si lo descubría, por favor se lo dijera para poder repetirlo.

(Keyes no volvería a publicar un libro de la calidad y profundidad de Flores para Algernon, así que quizá sea cierto que fueron las gentiles musas las que lo inspiraron y él simplemente se dejó mecer por ellas…)

En esta novela de 1959 se cuenta la historia de Charlie Gordon, un hombre de treinta y tantos años con una discapacidad intelectual que, tras un experimento científico, empieza a desarrollar gradualmente una superinteligencia, para luego perderla poco a poco y regresar a su estado inicial. Le acompaña en este proceso el ratoncito Algernon, al que también operan para hacerlo muy listo.

26.2.23

El optimismo en las "Coplas a la muerte de su padre" de Jorge Manrique


Hablar del optimismo en las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique parece casi un sarcasmo, pero, una vez que las leemos, se desvanece la perplejidad inicial.


La cabecera de este trabajo nos evoca también el texto de José Ortega y Gasset Del optimismo en Leibniz. Se hace entonces inevitable leer las Coplas desde el optimismo leibniziano. No es, claro está, un optimismo irracional que se niega a ver las calamidades del mundo, sino un optimismo paradójico que considera que, a pesar de todo, vivimos en el mejor de los mundos posibles; un optimismo que abraza la realidad sin regodearse en la tragedia, un optimismo de lo óptimo posible.

19.2.23

La ceremonia del porno, de Andrés Barba y Javier Montes


El pensador anarco-sufista Hakim Bey decía que la pornografía es capaz de cambiar vidas porque descubre los verdaderos deseos. Por supuesto la cita se las trae porque se puede contestar que no descubre deseos sino que los configura, por no mencionar que la idea liberadora que subyace en la propuesta también es discutible: el deseo no amplía nuestros horizontes, lo que hace es esclavizarnos y nos acaba arrastrando a ese estado tan célebre de “deseo sin objeto”, que no es más que otra manera de hablar de insatisfacción crónica.

Sin embargo algo hay de cierto en la proposición. La pornografía cambia nuestras vidas, nos habla de quién podemos ser y de la máscara que según Ortega todos llevamos y bajo la que “se retuerce nuestra personalidad erótica”. La pornografía nos interpela, nos descubre quiénes somos y nos hace más nosotros.

12.2.23

El padre de Blancanieves, de Belen Gopegui


El postcolonialismo es una rama actual de las ciencias sociales que intenta cartografiar los hábitos y creencias que persisten en los países colonizados una vez que las potencias colonizadoras se han retirado. Comenzó en la India, impulsada por pensadores locales con formación occidental, y luego se expandió a América Latina a través de los académicos hispanos en universidades norteamericanas. A pesar de sus fallos, como la jerigonza técnica y los enfrentamientos entre distintas escuelas académicas, el postcolonialismo aporta ideas interesantísimas que resultan esenciales para entender y pensar globalmente nuestro mundo.

Para comprender algunos de los conceptos clave en la crítica postcolonial, es necesario retroceder a la obra de Antonio Gramsci (1891-1937). Como se sabe, este filósofo italiano trató de adaptar el marxismo a la realidad de su tiempo. En una Italia con pocos obreros industriales y aún menos con conciencia de clase, la revolución predicha por Marx parecía imposible. Gramsci propuso que la lucha debía comenzar por conquistar la hegemonía, a través de formas no violentas de adoctrinamiento como la educación y los medios de comunicación, e incorporar a los subalternos (campesinos y aquellos explotados que no eran necesariamente obreros).

5.2.23

Madrid, de Andrés Trapiello


Andrés Trapiello debe de tener mucha disciplina como escritor. O tal vez ninguna vida social. La velocidad con la que publica libros es perturbadora. Da la impresión de que no hace otra cosa en su vida más que escribir. Su prosa es de esas que parecen salir fácil, liviana, como si no se pensara demasiado en ella. Aunque todos sabemos que, en realidad, ese estilo sencillo es el más difícil de lograr. Para que nos parezca que no ha habido esfuerzo detrás, seguro que dedica horas de reescritura a cada página.

Recientemente ha aparecido Madrid, su último libro hasta la fecha. Una edición de Destino, cuidada, bonita y con tapa dura; una edición que parece querer perdurar. Es como si se adivinara que, en unos años, será un pequeño clásico. Son más de quinientas páginas con ilustraciones, la mayoría de las cuales narran una autobiografía atravesada por la ciudad de Madrid. El último tercio se convierte en una mini enciclopedia sobre la ciudad.

29.1.23

El contorno del abismo, de J. Benito Fernández

Hace años me embriagué de malditismo con las biografías que J. Benito Fernández escribió sobre los poetas Leopoldo María Panero (El contorno del abismo) y Eduardo Haro Ibars (Los pasos del caído). Como ambos tuvieron vidas entrelazadas, los dos libros se complementan perfectamente, dejando una crónica de unas existencias supuestamente derrotadas por su tiempo y su país.

El problema de releer lo que nos cautivó de jóvenes es que, ahora que tenemos canas, barriga y rezumamos hipotecas, hijos y otras impertinencias, hemos agotado nuestra capacidad de fascinación por los autoproclamados genios que se inmolan por su arte. Ahora lo que nos gusta son personas confiables, que dan la tabarra lo menos posible.

22.1.23

Autoficción. Una ingeniería del yo, de Sergio Blanco

El término "autoficción" es uno de esos que ya causa pereza. Ha sido tan utilizado que hoy en día se ha vuelto algo kitsch. Podríamos buscar otro término más adecuado, pero siguiendo el mandato de Ockham de evitar la multiplicación de los entes, lo dejaremos tal cual.

Sergio Blanco, autor teatral uruguayo-parisino, ha escrito Autoficción. Una ingeniería del yo, un libro tan breve como un artículo largo que reflexiona sobre este subgénero. La obra se divide en dos partes: una introducción general y una segunda parte en la que Blanco repasa su propia obra —que no conozco— para ilustrar su Decálogo de un intento de autoficción.

El neologismo "autoficción" se lo debemos a Serge Doubrovsky, quien lo acuñó en 1977 para su novela Fils. Sin embargo, este término solo corona una tradición literaria que viene de los griegos antiguos. Sócrates ya decía “conócete a ti mismo”, San Pablo relacionaba la introspección con la comprensión del otro, y San Agustín vinculaba el autoconocimiento con el acercamiento a Dios. Santa Teresa, en su Libro de la vida, plasmó su personalidad sin omitir sus fallas, mientras que Montaigne filosofó desde el yo para interpretar el mundo. Posteriormente, Rousseau, Stendhal, Rimbaud y Nietzsche hicieron sus respectivas aportaciones. Ya en el siglo XX, Freud puso en duda la sinceridad de la autobiografía, al sugerir que existen mil motivaciones ocultas y subterráneas que distorsionan lo contado.

15.1.23

Una vida sin fin, de Frédéric Beigbeder

No nos engañemos, Frédéric Beigbeder no entrará en el canon literario. Sus libros se leen bien, son divertidos a la par que ácidos y sabe tocar temas polémicos que agilizan las ventas. Pero seguramente llegará un día en que lo olvidemos con la mayor de las tranquilidades y tampoco pasará nada. Su referente es Houellebecq, y de hecho, siempre intenta que los relacionen, pero no llega a esos kilovatios de potencia; su pesimismo no brilla tanto como el del maestro.

Aunque dicho esto, sus libros son buena compañía en las tardes sin mucho que hacer. Ha publicado varias novelas en los últimos años y, como son de autoficción, es decir, se narra a sí mismo en mayor o menor medida, hemos podido ver su evolución personal, desde el joven talentoso y psicoactivo de 13,99 al cincuentón con miedo a la muerte de su última novela, Una vida sin fin.

Publicada en Anagrama y ubicada en un supuesto género de “ciencia no-ficción”, esta es una novela que incluye entrevistas a científicos reales insertadas en la narración, así como listados independientes de cosas por las que merece la pena vivir, las diferencias entre tener veinte o cincuenta años, las ventajas y desventajas de los robots y alguna otra lista.