21.3.26

El legado intelectual y político de Álvaro Gómez Hurtado

 

En las elecciones de 1974 a la presidencia de la República de Colombia los tres candidatos fueron Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado y María Eugenia Rojas, los tres hijos de ex presidentes. Carlos Rangel afirma que el hecho de que esto al “establishment político colombiano” le pareciera normal sólo indicaba que “la guerra [de independencia] liquidó la soberanía imperial española sin conmover demasiado la sociedad, por lo cual las oligarquías criollas lograron en efecto sustituir pura y simplemente a los procónsules peninsulares; y administraron luego exitosamente un poder tradicional y hereditario, en algunos casos hasta nuestros días”[1].

13.3.26

Los Noventa, de Chuck Klosterman


Chuck Klosterman es uno de los pocos autores a los que guardo lealtad; creo que he leído todo lo que ha publicado, incluso lo que no está traducido. No es particularmente conocido en España. Si tuviera que explicarle a un lego qué tipo de cosas escribe este fulano, lo ejemplificaría así: Imagínate una fotografía en la que se ve a Lady Gaga, Elon Musk y Kim Jong-un sonrientes en un strip-club de Moldavia… Bien, pues Klosterman es el tipo que, tras ver esta estampa, escribiría un libro centrado en el bigote del camarero que aparece casi fuera de foco sirviéndoles la bebida.

Los noventa es su último libro publicado en nuestro país. Es de no ficción, como toda la obra del autor, pero esta vez no es una selección de artículos independientes, como suele ser habitual. Tampoco es una biografía, aunque tiene un componente biográfico. Es un ensayo unitario de más de cuatrocientas páginas que, como el título indica, nos sumerge en esa década que comenzó con la caída del Muro de Berlín en 1989 y terminó con el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

11.3.26

Tejidos oníricos, de Santiago Castro Gómez

Santiago Castro Gómez, profesor de la Universidad Javeriana, se reconoce discípulo de aquel Grupo de Bogotá (Marquínez, Salazar, Herrera Restrepo…)  que a finales de los setenta y principios de los ochenta representó la variante colombiana de la Filosofía Latinoamericana. Eran una serie de profesores de la Universidad de Santo Tomás que convocaron la por entonces pionera Maestría en Estudios Latinoamericanos, y a partir de ahí construyeron un discurso latinoamericanista propio, mientras a la vez recuperaban un archivo de pensamiento colombiano del que nadie había querido, o podido, hacerse cargo hasta ese momento.

En otros países del continente el peso de Ortega y Gasset era fundamental debido a su influencia en José Gaos o Leopoldo Zea. En Colombia, empero, los trabajos de Gutiérrez Giradot contra el filósofo madrileño y a favor de Xavier Zubiri habían inclinado a estos profesores hacia el segundo. Por ello los textos que escribieron tienen un carácter metafísico singular, zubiriano, frente a los de sus pares mexicanos o argentinos. Castro Gómez, en su inevitable ruptura con sus maestros, les acusará entre otras cosas de, precisamente, tener un discurso metafísico sin un análisis político real. Además, tampoco le convencía el maniqueísmo sociológico, muy de la época por otro lado, en la que se consideraba al pueblo como portador de verdades incontestables y a la revolución como episodio próximo inexorable.