En las elecciones de 1974 a la presidencia de la República de Colombia los tres candidatos fueron Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado y María Eugenia Rojas, los tres hijos de ex presidentes. Carlos Rangel afirma que el hecho de que esto al “establishment político colombiano” le pareciera normal sólo indicaba que “la guerra [de independencia] liquidó la soberanía imperial española sin conmover demasiado la sociedad, por lo cual las oligarquías criollas lograron en efecto sustituir pura y simplemente a los procónsules peninsulares; y administraron luego exitosamente un poder tradicional y hereditario, en algunos casos hasta nuestros días”[1].


