24.4.22

Ecología o catástrofe. La vida de Murray Bookchin, de Janet Biehl


Murray Bookchin (1921-2006) fue un teórico anarquista y líder del movimiento ecologista estadounidense. A principios de los años ochenta publicó el celebrado La ecología de la libertad, que se tradujo al español en los noventa y aún circula en ciertos círculos junto con otras pocas traducciones de su obra. Recientemente, Virus Editorial ha publicado la edición en español de su biografía, Ecología o catástrofe. La vida de Murray Bookchin, escrita por su discípula Janet Biehl.

El libro supera las seiscientas páginas, pero resulta ameno y de fácil lectura. Además, la edición de Virus destaca por su buen diseño y una cuidada traducción. Biehl conoció a Bookchin en sus últimos años y, aunque aparece tangencialmente en la narración, la biografía no ahonda en detalles personales de ninguno de los dos. No sabemos, por ejemplo, si Bookchin se casó o tuvo hijos, o si le gustaba el jazz o el cine mudo. Más que un relato estrictamente personal, la autora aprovecha la vida y militancia de su biografiado para trazar una historia del movimiento ecologista estadounidense y, por extensión, del ecologismo a nivel mundial.

17.4.22

El Barroco. Una visión de conjunto, de José María Valverde


De entre los honorables autores de fuente secundaria uno de los que más apreciamos es José María Valverde (1926-1996). Este poco rimbombante profesor barcelonés dejó mucho material escrito, y si bien no hay nada que se pueda estudiar como punto de inflexión en la historia del pensamiento universal, sus introducciones y análisis de los clásicos de la literatura y la filosofía, así como sus libros de contextualización histórica, están entre nuestras lecturas más agradecidas.

En un principio su obra completa iba a aparecer en cinco volúmenes en Trotta. Lastimosamente sólo han pasado a la imprenta cuatro de ellos, porque el quinto, que pretendía llamarse Intervenciones, no se ha publicado ni parece que lo vaya a hacer nunca por un pleito entre sus herederos.

De cualquier manera, los cuatro que sí tenemos son un placer para el intelecto. El primero, Poesía, reúne su obra poética completa, que es existencialmente católica y kierkegaardianamente marxista, muy en la línea de su tiempo. Los tres volúmenes siguientes agrupan por temas su obra académica. El segundo, Interlocutores, es un análisis de la obra de grandes autores clásicos: Goethe, Machado, Joyce,… (si tuviéramos que ejemplificar escuetamente el talento de Valverde señalaríamos que es un autor tan pedagógico que consigue hacer de Joyce no sólo un autor inteligible, sino hasta sugestivo). El tercero, Escenarios, se centra en sus estudios sobre estética, con Hegel al fondo de interlocutor. Y el cuarto, Historia de las mentalidades, nos trae sus estudios sobre historia de la filosofía y el arte (aquí se reedita su célebre Vida y muerte de las ideas. Pequeña historia del pensamiento occidental, que tan buena fortuna editorial ha tenido).

10.4.22

Hegel en Colombia

wikimedia

Germán Arciniegas (1900-1999) fue uno de los grandes intelectuales colombianos del siglo XX. Sus conocimientos eran vastísimos, y escribió docenas de libros a lo largo de su casi centenaria vida. Sin embargo, casi toda su obra y su actuación pública giran en torno a un único tema: la región latinoamericana y la defensa de su centralidad en la Historia frente a las hegemonías eurocéntricas. Por supuesto, su antagonismo con Hegel es constante; sus invectivas contra él son frecuentes. Y no es el único. Hegel ha gozado de mala reputación fuera de Europa, e incluso dentro de ella. Se le considera un claro ejemplo de arrogancia e imperialismo cultural. Estas críticas, como veremos, también se trasladan a Marx.

Debido al peso intelectual que tenía Arciniegas, su antihegelianismo no podía pasar desapercibido en el mundo académico del país. Danilo Cruz Vélez (1920-2008), probablemente el filósofo colombiano más importante del siglo XX, tuvo que confrontarse con él. En los cinco tomos publicados hasta ahora de su Obra Completa, hay varios textos referidos a este tema, escritos en algunos casos con varias décadas de diferencia.

3.4.22

En el viñedo del texto, de Ivan Illich


Hugo de San Víctor fue un teólogo del siglo XII. Nació en Sajonia, pero vivió siempre en París. Su obra más célebre es el Didascalicon, palabra griega que más o menos se puede traducir por "asuntos de la instrucción", y que es una guía para los monjes que van a adentrarse en el estudio. En ella se sostiene que el arduo camino de la sabiduría acaba llevando a Cristo.

Sobre Hugo de San Víctor, ya en el siglo XX, Ivan Illich escribió uno de los estudios más bellos y sugestivos que hemos leído nunca, En el viñedo del texto. Etología de la lectura: un comentario al Didascalicon de Hugo de San Víctor. Aquí no solo se expone lo poco que se sabe de la vida del teólogo sajón, sino que también se analiza el contexto y la finalidad de su obra, y, sobre todo, el período de transición que vivió, en el que el modo de lectura como liturgia colectiva se iba apagando por los avances técnicos y la propia evolución de la escolástica. Del saber entendido como tarea de memorización grupal de los textos sagrados se pasó gradualmente a la ya moderna actividad intelectual libresca y solitaria. La culminación del proceso vino con el tomismo y la llegada de las universidades, ya en el siglo XIII.

26.3.22

Contra las identidades


wikimedia
En los últimos años parece que hemos perdido de vista que las personas tenemos personalidad, no identidad. Somos todos hijos de nuestra madre y nuestro padre, con nuestros sueños, miedos y deseos. Nos movemos en una amplia gama de grises, cada uno con su tonalidad propia; somos más o menos creativos o aburridos, más o menos confiables o mezquinos, más o menos familiares o solitarios... Tenemos una idiosincrasia que nos define y singulariza, que nos hace irremplazables. No hay un individuo igual a otro. De hecho, si ya es difícil hablar de caracteres homogéneos entre dos personas, resulta imposible hacerlo con respecto a multitudes.
 
La identidad, en cambio, es algo abstracto que tenemos como especie, pero no individualmente, y siempre está en relación dialéctica con otras especies u objetos. Somos humanos porque no somos ni elefantes ni sillas. Incluso aceptando el uso judicial del término, la identidad es un número que la burocracia estampa en nuestro pasaporte, pero que obviamente no nos define; en ningún caso somos solo una serie numérica.

20.3.22

Wallerstein y la crisis del Estado-nación, de Patricia Agosto


Hace algunos años, la editorial argentina Campo de Ideas distribuyó una serie de pequeños libros bajo el rótulo de “Intelectuales”. Estos textos breves y directos se caracterizaban por su estilo conciso, sin párrafos innecesarios, lo que les confería un enfoque didáctico. Su propósito era introducir a los lectores, especialmente a aquellos ajenos al ámbito académico, en la obra de algunos de los pensadores más influyentes del siglo XXI. Hoy, muchos de los autores reseñados en esta colección se perciben como piezas de arqueología intelectual, mientras que otros siguen siendo relevantes y continúan siendo objeto de estudio y reflexión en diversas disciplinas.

13.3.22

Umbral o el contradiós

Hay textos que desmerecen una publicación tan cutre. Umbral o el contradiós de Emilio Arnao tributa como ejemplo. Se nota que en la editorial estaban caninos o mentalmente dispersos. No usan cursivas y la lectura a veces es confusa porque entrecomillan indistintamente los libros referenciados, las citas o hasta grupos musicales de los que se habla tangencialmente. Hay erratas a mansalva y el tipo de letra elegida es poco apropiado para la verborrea fluvial de Arnao. No hay ni la más mínima reseña biográfica del autor, ni una introducción que nos presente el texto. Y para culminar, aunque esto ya es más accesorio, una cubierta blanquinegra que invita a salir huyendo, con su correspondiente nefasta contraportada en la que aparece una foto del autor en su peor día, así como una supuesta sinopsis apelotonada e ilegible.

También —y aquí terminamos con las quejas—, una vez que empezamos a leer lo que se supone es un ensayo sobre Francisco Umbral, nos encontramos con un ensayista que chupa demasiada cámara. Arnao se defiende diciendo que él no habla de Umbral, sino de “mi Umbral”, pero hay momentos, por ejemplo cuando nos cuenta que le duele la espalda o que está escuchando a Madredeus, que simplemente sobran. Si hubiera estado más contenido, menos subjetivo, menos queriendo ser tan genial como el maestro, tal vez estaríamos ante un libro casi definitivo sobre el gran escritor. Pero no acaba de funcionar.

6.3.22

Hojas de Madrid, de Francisco Umbral

Francisco Umbral nunca dijo ser otra cosa que un arribista que buscaba canapés gratis y dormitar con baronesas. Eso le hace auténtico.

Las mil y pico páginas de su antología Hojas de Madrid son, sin embargo, apabullantes. La obra gira, evidentemente, en torno a Madrid y a “la sed de mujer”. Es una suerte de autobiografía involuntaria (la selección de textos se hizo por la editorial tras su muerte) del joven de provincias que viene a Madrid a buscar la gloria literaria y, tras pasar por la bohemia, triunfa como cronista de los altos salones del Poder. No sobra ni falta ni un adjetivo, y los textos funcionan con la precisión mecánica de un reloj. Es magnífico, todo un ejemplo a seguir en su cuidado del estilo, la claridad y el respeto al lector. La voz narrativa es el yo, un yo que duda y habla con autoironía; prevalecen sus elaboradas descripciones de personas y lugares, y lo acertado del relato de una época.

27.2.22

La monserga política


wikimedia

Una de las características más soporíferas e infantilizadoras del debate político-mediático en la España actual es la omnipresencia de la monserga. Está en todas partes. Justo cuando parece que podría surgir un discurso más o menos maduro e independiente, aparece el ofendido, el progre frailuno que viene a ejercer su dignidad moral, y se acaba entonces cualquier posibilidad de un intercambio de opiniones adulto.

En estas condiciones, no se puede hablar de nada sin vigilar hasta la última coma de lo que se dice, por si alguna palabra pudiera ser utilizada en contra. Es una regresión al parvulario, con la profe atenta a que nadie diga palabrotas. O peor aún, un retorno a los tiempos de la tutela eclesiástica, con su obsesión por la herejía y la condena.

Hay millones de ejemplos, pero basta con dos. Uno es cuando Aznar ridiculizó aquella campaña de la Dirección General de Tráfico que decía “No podemos conducir por ti”, preguntándose quién les había dicho que él quería que condujeran por él. Era evidente que hablaba del Estado y su intromisión en las libertades individuales. Sin embargo, Iñaki Gabilondo, con aires de monaguillo aranista alborotado, abrió su programa diciendo que Aznar animaba a la gente a conducir borracha. Como no podía faltar en la monserga, advirtió del mal ejemplo que esto suponía para los jóvenes.

20.2.22

Kieslowski y la imposibilidad de una respuesta definitiva


wikimedia
Slavoj Zizek es lo que sucede cuando se hace filosofía tras inyectarse Red Bull en vena: algunos momentos auténticamente lúcidos, mucho balbuceo inconexo, y cierta perplejidad depresiva al final.

Este tipo de filosofía acelerada es el que encontramos en su libro Lacrimae Rerum. Ensayos sobre el cine moderno y ciberespacio, particularmente en un capítulo de unas ochenta páginas titulado “La teología materialista de Krzysztof Kieslowski”. En este ensayo, Žižek nos ofrece una lectura de la obra del cineasta polaco que, a pesar de estar salpicada de digresiones y citas lacanianas, contiene elementos que invitan a la reflexión profunda sobre el dolor, la culpa, la fe y la imposibilidad de encontrar respuestas fáciles a las preguntas más complejas de la existencia humana.

13.2.22

La innovación metafísica de Ortega, de Antonio Rodríguez Huéscar

Para comprender a la mayoría de los grandes filósofos necesitamos guías. Afirmar que nos hemos iniciado en la disciplina leyendo directamente a Aristóteles o a Hegel, sin mediadores, es tan impresionante como proclamar que hemos escalado el Everest en una sola noche. Impresionante pero necesariamente mentira. Peor aún, quien sostiene tales afirmaciones podría creer realmente que dice la verdad, sin sospechar que apenas ha entendido una mínima parte de lo que ha leído, del mismo modo en que una colina de Arganda del Rey, vista bajo los efectos del alcohol, bien podría parecer el Himalaya.

Los grandes pensadores están enraizados en contextos históricos y culturales que nos resultan lejanos. Sin un marco conceptual adecuado, muchas de sus ideas se nos presentan como ininteligibles, enredadas en códigos filosóficos que requieren una labor de interpretación. En otros casos, su opacidad no es solo conceptual sino estilística: algunos escribieron con una torpeza tal que avergonzaría a un estudiante de bachillerato. Es aquí donde la mediación de un buen intérprete se hace imprescindible.

6.2.22

Tres dimensiones del ser humano, de Xavier Zubiri

Xavier Zubiri es un filósofo para los muy filósofos. Para los no iniciados, su lectura puede resultar un suplicio o un eficaz somnífero, dependiendo del día. Los zubirianos no ayudan demasiado en este sentido, pues parecen competir por ver quién es más tedioso y servil al recitar al maestro con una devoción casi coránica, en lugar de esforzarse por hacerlo comprensible y fomentar su divulgación. No se trata siquiera de acercarlo al gran público—empresa difícil—sino al menos al ámbito académico y científico, donde su pensamiento podría aportar mucho.

Sin embargo, los zubirianos parecen empeñados en dificultar el estudio de su obra, reduciéndose así a grupúsculos cada vez más exquisitos (es decir, marginales). Por ello, suelen menospreciar los libros más claros de la primera etapa de Zubiri, así como los pocos de su producción posterior que pueden leerse con un conocimiento filosófico básico.

30.1.22

Indro Montanelli: Tres libros para redescubrir la historia


Indro Montanelli fue un gran periodista italiano del siglo XX, cuya reputación en su país alcanzó niveles extraordinarios. A lo largo de su prolífica carrera, escribió sobre una amplia variedad de temas, incluyendo la historia. En español, han sido publicados recientemente tres de sus libros dedicados a esta materia: Historia de los griegos, Historia de Roma e Historia de la Edad Media (este último en colaboración con el joven historiador Roberto Gervaso). Los tres son excelentes, aunque con distintos grados de profundidad y enfoque.

Dado que han sido editados simultáneamente por la misma casa editorial, parece natural considerarlos una trilogía. No obstante, es posible que esta no haya sido la intención del autor y que existan otros títulos en su producción histórica que desconocemos, lo que invalidaría tal clasificación. Sin embargo, el hecho de que estos tres libros hayan llegado juntos al público hispanohablante y presenten una continuidad temática justifica que los percibamos como una unidad.

23.1.22

Quiero aprender, de Adela Jiménez Madrid


Hay escuelas tristes. Los niños entran en ellas muy pequeños, con ganas de pintar, cantar y soñar con ser astronautas o arquitectos, ametrallando a los adultos con preguntas sobre el funcionamiento del mundo y los porqués de la vida. Pero pronto algo cambia: en pocos años se desmotivan y pierden la chispa. Ya solo quieren jugar al fútbol y salir del paso; nada les interesa, no desean aprender más. Probablemente se toparon con profesores sin vocación, incapaces de potenciar su espíritu aventurero y ayudarles a encontrar su propio camino. Para los malos docentes es más fácil burocratizar la educación y lidiar solo con números, en lugar de enfrentarse a mentes inquietas.

Quiero aprender (Ópera Prima, 2019) parece un libro escrito contra este fenómeno. Es la tercera obra de Adela Jiménez Madrid, tras Ciudadanos de primera y La suerte de aprender.

16.1.22

Rastros de carmín, de Greil Marcus

El nuevo mes nos trae la grata noticia de que Anagrama reedita Rastros de Carmín de Greil Marcus. Desde su aparición en 1989, esta obra ha marcado un antes y un después en el análisis de la cultura underground, hasta el punto de que podría decirse que inauguró un género propio: una suerte de arqueología de la contracultura. Su subtítulo, Una historia secreta del siglo XX, resulta tan sugerente como elusivo, lo que probablemente era su intención desde el principio.

En esencia, el libro traza una genealogía parcial, pero fascinante, de la disidencia cultural en el siglo pasado. Desde el dadaísmo hasta el punk, pasando por el situacionismo, Marcus compone un relato en el que los movimientos artísticos y políticos no son simplemente respuestas a su tiempo, sino ecos y mutaciones de una rebeldía primigenia. A su alrededor gravitan otras transgresiones y estallidos creativos que, aunque a menudo efímeros, dejaron una huella indeleble en la historia del arte y la música.

2.1.22

The Wire, 10 dosis de la mejor serie de la televisión

Considerada con justicia una de las mejores series de la historia, The Wire marcó un antes y un después en la televisión. Nacida en la era de los canales de pago, libres de las ataduras de la publicidad, rompió con las estructuras narrativas tradicionales —esas que orbitaban en torno a las pausas comerciales— para ofrecer tramas y diálogos de una complejidad y tono elevados, sin la necesidad de cortejar audiencias masivas. Su virtuosismo técnico (dirección impecable, guiones sólidos, interpretaciones memorables) se combina con un abanico inagotable de lecturas sociopolíticas, convirtiéndola en una obra tan densa como reveladora.

Baltimore, más que un escenario, es la verdadera protagonista. A través de sus calles, la serie retrata no solo una ciudad, sino el alma de todas las urbes secundarias de Occidente. Como el espejo de Stendhal, cada capítulo refleja situaciones y personajes que resuenan en nuestra cotidianidad. Aquí no hay tropos manidos ni finales felices, tampoco un bien y un mal simplistas: The Wire es real como la vida misma.

25.12.21

Historia de la poesía colombiana. Siglo XX, de Juan Gustavo Cobo Borda

Hay manuales que, bajo el pretexto de enseñar, ahuyentan. Prometen ser umbrales a una disciplina, pero su pedantería y complejidad sádica sugieren que el tema es un coto vedado, apto solo para mentes privilegiadas. En mi caso, la poesía siempre fue un brillo esquivo. Los manuales introductorios que consulté no hicieron sino ahondar mis inseguridades, dejándome con la sensación de que este arte me era ajeno, y sus guías, aún más indescifrables.

Por fortuna, Historia de la poesía colombiana. Siglo XX de Juan Gustavo Cobo Borda (Villegas Editores) irrumpió como un antídoto. Centrado en poetas de Colombia, este libro es un repaso accesible, ameno y valioso para profanos. Arranca con José Asunción Silva a inicios del siglo pasado y culmina con autores contemporáneos, vivos aún. Entre contextualizaciones históricas sencillas, ejemplos y análisis lúcidos, Cobo Borda traza un mapa que invita a explorar. La edición, con el distintivo lomo dorado de Villegas, es hermosa, aunque, como suele ocurrir con esta editorial, adolece de pequeños errores que un corrector habría pulido; nada, sin embargo, que empañe su encanto.

19.12.21

Tres sencillas propuestas para reflotar la filosofía en España


  • Queda prohibido que los curas, seminaristas o incluso monaguillos se reciclen en filósofos hasta que realmente se quiten los hábitos.

Lamentamos mucho la pérdida de las certezas que la fe prodiga, pero la filosofía no es un sustituto de la religión. No es una teología laica; en consecuencia, no requiere exégesis sistemáticas ni adhesión escolástica a la pureza de un texto revelado. Recitar coránicamente las palabras de Kant, Marx o Husserl no es hacer filosofía, es ser un papagayo. La filosofía se construye pensando contra los grandes filósofos, no siendo sus adeptos incondicionales.

La filosofía no es una fe de recambio. Los expiadosos varios pueden aficionarse al tai chi, al zen, al karaoke o a lo que prefieran, pero no tienen derecho a seguir embarrando la filosofía con sus anhelos de dogmas y su necesidad de la cálida familiaridad de la servidumbre intelectual.

12.12.21

Hollywood, de Charles Bukowski

Charles Bukowski (1920-1994) dejó tras de sí seis novelas, cinco de las cuales forman un magnífico opus autobiográfico protagonizado por su alter ego, Henry Chinaski, un escritor bebedor y algo lumpen que transita entre la miseria y el éxito con la misma cruda honestidad. Cartero, Factótum y La senda del perdedor retratan sus años de trabajos precarios y noches empapadas en bares de neón moribundo, mientras que Mujeres y Hollywood narran su vida de triunfador, con lectoras rendidas a sus pies y cheques que llegan como dulce maná. La sexta novela, Pulp, un divertimento metaliterario menor, queda fuera de este relato por su discordancia con el resto de su obra.

Hollywood (1989) se alza como un cénit en la carrera de Bukowski, con el rodaje de la película Barfly (1987) como telón de fondo. Chinaski, trasunto del autor, escribe el guion de esta cinta y, aunque insiste en que solo lo hizo por dinero y que despreció el mundo del cine, entre líneas se intuye lo contrario: amor por el proyecto, preocupación por su calidad y un orgullo soterrado. La novela, disponible en edición de bolsillo por unos pocos euros, es una puerta de entrada asequible al universo bukowskiano.

5.12.21

Lo que más me gusta es rascarme los sobacos, de Charles Bukowski

Charles Bukowski es un autor de extremos: sus libros malos son infames, desperdicios de papel que circulan como engendros innombrables; los buenos, en cambio, superan con creces lo que muchos están dispuestos a admitir. La senda del perdedor, Factótum, Cartero y Mujeres forman, leídas en ese orden, una autobiografía descarnada y magnífica. A ellas se suman joyas como El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, un diario conmovedor de su último año, o Hollywood, una crónica tan hilarante como reveladora sobre la literatura y el cine. Sus relatos y ciertos poemas completan un legado desigual pero poderoso.

Lo que más me gusta es rascarme los sobacos (Anagrama) llega con una trampa editorial: presentado como obra de Bukowski, en realidad es un híbrido. Sus poco más de cien páginas se dividen entre un estudio de Fernanda Pivano sobre el autor y una entrevista-coloquio con él, acompañada por otros interlocutores. El libro, más que del californiano, es de la académica italiana. Sin embargo, este detalle no empaña su valor.