29.9.24

Sigmaringa contra Savater

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Zizek dice en Acontecimiento que la filosofía de hoy se parece a los últimos funcionarios de Vichy refugiados en el castillo de Sigmaringa, al sur de Alemania, poco antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Completamente derrotados e ignorados por todo el mundo, estos burócratas se dedicaban a escribir compulsivamente proclamas y decretos administrativos, suponiendo que tantos papelajos les iban a devolver un poder que ya habían perdido definitivamente. Zizek sostiene que los filósofos también actúan de esa manera: publican y publican teorías irrelevantes que a nadie le importan y pretenden así mantener una autoridad en la que ya solo creen ellos mismos.

Podríamos hablar, por ello, de "Filosofía Sigmaringa": una filosofía inútil, espectral, sin audiencia, autofágica, que además se cree importante; una filosofía que pretende reflejar la realidad en sus juegos lingüísticos cuando esta ya está muy por delante y mejor analizada por otras disciplinas.

15.9.24

El final de la aventura, de Antonio García Maldonado


No vivimos en los tiempos más felices; hay una grisura ambiental que aflige el ánimo. La posmodernidad ha cumplido su misión al servicio del capitalismo financiero y ha dejado un páramo de comunidades rotas e individualidades desesperanzadas. Las masas desdichadas se dejan arrastrar por el desierto de su cotidianeidad, tal vez anhelando un grito emancipador que las despierte.

Nuevos cultos emergen para llenar el vacío, pero resultan ineficaces. El movimiento woke, por ejemplo, hegemónico pero no mayoritario, otorga plenitud existencial a sectores importantes de la población, a quienes les basta sentirse identitariamente reconocidos por el poder sin necesidad de mejoras económicas. Sin embargo, son más quienes se consideran denigrados por este discurso que aquellos a quienes integra, lo que impide vertebrar la convivencia de todos. Al contrario, divide a la sociedad entre quienes viven en un mundo ideológico y quienes habitan el mundo real.

8.9.24

La conspiración contra la especie humana, de Thomas Ligotti


Paralelamente a los caminos reales, por donde transitan de siglo a siglo artefactos e ideas, hay secretas sendas por donde se deslizan en el tiempo los emisarios de agonías.
Nicolás Gómez Dávila

El corpus teórico del Nuevo Nihilismo -o también conocido como Realismo Especulativo- empezó a cristalizar en el año 2007 en la Universidad de Londres, a raíz de unas conferencias donde se defendía la necesidad de orillar intelectualmente, de una vez y para siempre, al humanismo y cualquier forma de antropocentrismo. Sus representantes (Eugene Thacker, Ray Brassier, Reza Negarestani…) son académicos bastante bien formados en la tradición filosófica, con amplios conocimientos de cultura mainstream y especial devoción por el género de terror, que consideran que es el ámbito de la ficción que mejor expresa el sinsentido de la existencia humana (H.P. Lovecraft y su concepción del “horror cósmico” el su referente más señero).

25.8.24

Manifiesto redneck, de Jim Goad

Jim Goad (n. 1961) es un escritor norteamericano que no parece la mejor de las personas. Es más, si una décima parte de lo que se cuenta en su perfil de Wikipedia fuera cierto, podríamos calificarle sin miramientos como abyecta escoria humana. Pero lo que nos trae aquí no es su lamentable desempeño vital, sino su primer y potentísimo libro, Manifiesto Redneck.

Este libro-sismógrafo se publicó en Estados Unidos en 1997 y solo recientemente ha aparecido en nuestro idioma. Sin embargo, este lapso de tiempo nos permite comprobar cuánto del terremoto político que predecía se ha convertido en una realidad social innegable. Y si bien no somos estadounidenses, podemos aseverar que Goad acierta, al menos por lo que cuentan los noticieros. También damos fe de que es posible traducir muchos de sus vaticinios al devenir de nuestro propio país. A veces, este juego de espejos es útil, y vale la pena analizar lo que sucede en el vecindario de al lado para buscar similitudes y entender mejor lo que pasa en el nuestro.

18.8.24

Peter Thiel y La Derecha Tecnológica

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Donald Trump anunció hace pocas semanas que J.D. Vance iba a ser su candidato a vicepresidente. Este senador por Ohio y autor de un libro de memorias de cierto éxito, Hillbilly, una elegía rural, no era particularmente conocido para el gran público, y los medios de comunicación oficialistas se han limitado a presentarle como un paleto machista y racista.

Vince es más bien un republicano católico que sirvió en el ejército estadounidense, y que políticamente se adscribe al conservadurismo nacional, que delinearemos a grandes rasgos como una corriente interna del conservadurismo opuesta al neoconservadurismo. El primero defiende un patriotismo aislacionista y un capitalismo vigilado para que no choque con los intereses nacionales. Los neocon, por el contrario, son partidarios del libre mercado como un fin en sí mismo y aspiran a una globalización tutelada por los Estados Unidos, manu militari si fuera preciso.

11.8.24

Philippe Muray, vocero de nuestro asco

Los que denuncian la esterilidad del reaccionario olvidan la noble función que ejerce la clara proclamación de nuestro asco.

                                    Nicolás Gómez Dávila

 

Hace algunos años, el diario Le Monde anunció un índice de herejes a excomulgar. Dedicándole la portada y varias páginas del interior, y con el aterrante título de "La llamada al orden. Encuesta sobre los nuevos reaccionarios", señaló a una serie de malvados escritores que desafiaban el canon progresista. Entre los conocidos en estos lares destacaban el filósofo Alain Finkielkraut, cuyo delito era sostener que los valores de la Ilustración no son negociables, y el novelista Michel Houellebecq, cuyos comentarios resultaban demasiado vitriólicos para oídos sensibles.

4.8.24

¡Crear o morir!, de Andrés Oppenheimer

Andrés Oppenheimer es un liberal iberoamericano, es decir, alguien que no se deja mecer por los vientos hegemónicos de la región. Trabaja como periodista en la rama hispana de CNN. También escribe libros, todos recomendables, claros y pedagógicos. El que hoy nos ocupa es ¡Crear o morir!, aunque muchas de las ideas que discutiremos también se aplican a otras de sus obras, como Basta de historias o Cuentos chinos.

El género al que pertenecen sus libros podría denominarse "apologética liberal". Consiste en explicar las virtudes del liberalismo a lectores supuestamente hostiles o incrédulos, confiando en que el peso de los argumentos les transforme súbitamente de colectivistas en individualistas, de populistas en ilustrados, de comunistas en defensores del libre mercado.

21.7.24

¡Lo quiero!, de Luke Burgis


Paul Ricoeur predijo que René Girard sería tan importante para el siglo XXI como Marx o Freud lo fueron para el XX. Pero de momento no parece que su repercusión sea tan abrumadora como estos hitos señalados, y más que un acontecimiento intelectual que revierta súbitamente epistemologías, lo que vemos es una influencia gradual pero persistente que está permeando en los ámbitos más diversos.

Las propuestas de Girard han sobrepasado el mundo universitario y han tenido gran peso en el mundo económico, tecnológico y publicitario. Entre sus discípulos que se mueven fuera de la academia el más célebre es Peter Thiel, pope del Valle del Silicio, cuyo libro De cero a uno transpira deuda intelectual con su maestro, si bien este no aparece explícitamente en sus páginas.

14.7.24

La extraña muerte del marxismo, de Paul Edward Gottfried

Paul Edward Gottfried (n. 1941) es uno de los principales referentes académicos del paleoconservadurismo o conservadurismo nacional estadounidense. De origen judío e hijo de un refugiado húngaro, se formó en Yale, donde su director de tesis doctoral fue nada menos que Herbert Marcuse, el autor de cabecera de los movimientos contraculturales de los años sesenta. Aunque desconocemos en detalle su biografía, por lo que él mismo sugiere, fue marxista en su juventud. No podemos afirmar que ya no lo sea. Es anticomunista y nacionalista estadounidense, pero su enfoque es compatible, en lo metodológico, con el materialismo filosófico.

Al menos, esto es lo que podemos concluir de su único libro traducido al español y el único que hemos leído: La extraña muerte del marxismo. La izquierda europea en el nuevo milenio. Publicado originalmente en 2005 y traducido al español en 2007, aunque descatalogado, es posible encontrarlo en formato PDF. Se trata de un texto que habría requerido una mayor elaboración; se nota que está poco trabajado, pero se lee con facilidad y resulta muy sugerente.

30.6.24

Breviario de escolios, de Nicolás Gómez Dávila

Hay escritores amables, accesibles, que son una lectura fácil para el metro o la sala de espera del dentista. Los leemos con gozo y nos distraen, pero raramente volvemos a ellos; no nos han conmovido realmente ni han dejado una huella en nosotros. Una vez que cumplen su misión, la de entretenernos, los dejamos en la estantería y sabemos que no nos acompañarán en la próxima mudanza. Por supuesto, también tiene mérito escribir libros así, de los que llegan a todo el mundo, y muchas veces resultan más interesantes que otros, los que vienen reverenciados por la crítica como alta literatura u hondísimos ensayos transgresores, y que en realidad son plomizos y lo único que hacen es matar la afición por la lectura.

Entremedias, hay un tipo de autores inteligentes que necesitan un tiempo de maduración; requieren un leve esfuerzo lector que se recompensa con creces. Y cuando su obra es extensa y podemos dedicarle largo tiempo, se convierten poco a poco en compañeros de viaje con los que conversamos y con los que crecemos.

23.6.24

La Bestia Colmena, de Pablo Und Destruktion


El músico Pablo Und Destruktion seguramente luce un nombre más celtíbero en su pasaporte, pero prefiere presentarse bajo un rótulo que suena a grito de guerra de húsar prusiano, y como no estamos aquí para incordiar a nadie, así se queda. Realmente no nos importa cómo se llame en realidad. Sabemos que nació en Asturias, algo que no es muy meritorio porque lo hemos hecho muchos. Sin embargo, él sigue allí y no se ha mudado a Madrid, lo que tiene su aquel, porque no han sido tantos los que, sin tener un oportuno primo en la administración local, optaron por permanecer donde ya solo se escuchan las toses carbónicas de nuestros mayores. Por su aspecto y lo que cuenta, debió de nacer entre mediados de los años setenta y principios de los ochenta. Es decir, conoció los ecos de tiempos más prósperos de la región, y esos ecos electrifican sus canciones.

En caso de que tenga una fanaticada particularmente intensa, avisamos de que no sabemos gran cosa de su faceta como músico. Hemos escuchado algunas de sus letras y nos parecen buenas, o sobre todo distintas. Poco más sabemos. No somos melómanos y no distinguimos a Mozart de MC Hammer. Ante la molestia de un hilo musical, ponemos el salvapantallas mental y punto. Si no hablamos de esta faceta de su vida, o lo hacemos incorrectamente, lo sentimos, pero nos la trae al pairo.

9.6.24

Manifiesto Conspiracionista

No nos engañemos. Ningún libro verdaderamente subversivo podría tener una distribución editorial corriente, mucho menos figurar en la sección de novedades de la Fnac. Así que contengamos nuestro furor revolucionario; la Matrix no comete errores, o al menos no errores tan burdos. Asumimos que el Manifiesto Conspiracionista no puede ser realmente tan desestabilizador como pretende.

O tal vez la Matrix esté lejos de temer a minorías hiperintelectualizadas que sueñan con dinamita, y hasta le divierta jugar con este tipo de muchachada desubicada. A saber. Desde luego, este libro irritará a quienes militan en las narrativas del Poder y aplauden los memes gubernamentales. Y eso, de momento, ya es suficiente.

El autor, o autores, de este Manifiesto es desconocido. En España lo publica Pepitas de Calabaza, y en la solapa no se atribuye su redacción a nadie. Sin embargo, por el estilo y el contenido, parece otro texto de Tiqqun, o de alguna de sus variantes o antiguos miembros. Ellos lo niegan, pero no sabemos si lo hacen por cuestiones tácticas. De cualquier manera, si la autoría no se debiera en efecto a este grupo anarquista francés, está claro que sus perpetradores contaban con hacerse pasar por ellos. Nosotros hablaremos de los "autores del texto", sin más especificaciones ni disquisiciones.

2.6.24

El taller de la filosofía, de Jaime Nubiola


Jaime Nubiola es profesor de Filosofía del Lenguaje y Metodología Filosófica en la Universidad de Navarra. También es promotor del grupo que estudia la obra de Charles S. Peirce. Ha escrito varios libros e innumerables artículos sobre lógica y filosofía analítica. Pero, para alivio del lector poco avezado en tales disciplinas, que podría ver con prevención el libro de un filósofo con esos intereses intelectuales, El taller de la filosofía. Una introducción a la escritura filosófica es una lectura grata y pedagógica.

Nubiola advierte en la introducción que su libro se asemeja más a un manual de autoayuda que a un sesudo tratado de metodología. Mantiene un tono cordial con sus lectores en todo momento y, más que intentar impresionar a sus colegas filósofos con jerga académica y razonamientos obtusos, se nota que ha tenido en mente a sus jóvenes alumnos al redactarlo. Busca ser para ellos un guía iluminador en las lides de la escritura filosófica.

El taller de la filosofía se compone de cuatro partes de similar extensión, que pueden leerse por separado o consultarse puntualmente cuando se requieran sugerencias específicas. Aunque está destinado principalmente a estudiantes de filosofía o interesados en la materia, en realidad puede ser un manual útil para cualquier lector que desee escribir en el ámbito de las humanidades.

19.5.24

La cuestión de la técnica en Ortega y Gasset


Uno de los grandes misterios de la filosofía es el orden de sus prestigios. ¿Qué hace que determinados filósofos sean reverenciados como oráculos modernos y se les cite hasta la saturación, mientras que otros de mayor mérito son arrojados al averno del olvido?

Sabemos que hay una dependencia de la geografía hasta niveles obscenos y que un galimatías manchando un papel se considerará un hito del pensamiento si viene escrito en alemán o francés, mientras que obras innovadoras y bien estructuradas pasarán desapercibidas si fueron escritas en idiomas con menor celebridad filosófica. La política juega claramente un papel principal, y el respaldo de estados fuertes explica sin duda la prevalencia de determinados autores. También está la importancia de la industria editorial, que es lo mismo que decir el peso económico del país donde publica un autor. Pero, sobre todo, como factor definitivo, encontramos las inercias intelectuales, es decir, la cobardía constitutiva de los académicos que hace que se regurgiten sin fin aparente a tres o cuatro autores con los que se sienten seguros, en lugar de desafiar los prejuicios de su casta y ampliar su horizonte intelectual con nuevos pensadores que presenten enfoques novedosos.

12.5.24

Signo de los tiempos, de Iñaki Domínguez

Iñaki Domínguez ha hecho algo a contracorriente. Su exitoso libro de debut, Sociología del moderneo, está escrito con frescura y presenta tesis originales sobre las vigencias sociales en la España contemporánea. Es un texto de esos que se llaman “fuente primaria”, es decir, una obra sobre la que se harán estudios y que se incluirá en pomposas bibliografías, ya que muestra puntos de vista innovadores en fondo y forma. Toda una gesta. Es algo a contracorriente, decimos, porque este tipo de libros suelen aparecer al final de una vida dedicada al estudio, no como carta de presentación en la ciudad letrada cuando apenas le está saliendo a uno el bigote de académico.

También es raro que el segundo libro sea totalmente opuesto al anterior, es decir, divulgativo, militantemente “fuente secundaria” y de estructura clásica. Signo de los tiempos (así, sin determinante, hasta en eso es anglosajón) está compuesto por dieciséis breves ensayos sobre “visionarios, locos y criminales del siglo XX”, como reza el subtítulo. La mayoría de los personajes son norteamericanos, ninguno español, y el interés y extensión de los textos son desiguales. Ideal como enciclopedia para consultar información biográfica sobre figuras como Charles Manson o Phil Spector, no aporta gran cosa como conjunto.

5.5.24

1985, de Anthony Burgess

1984 de George Orwell es una novela tan icónica que todos creemos conocerla bien aunque no la hayamos leído, ya que ha permeado en la cultura occidental para crear un imaginario que todos identificamos al instante. Hasta ha originado un adjetivo, “orwelliano”, que utilizamos a discreción en nuestra vida diaria. Pero conviene no dar por leído este libro, que es mucho mejor de lo que su trascendencia social deja ver. La prosa de 1984 es potente y sabia; siempre que ojeamos una página al azar nos cuenta algo sobre nuestro tiempo presente.

Esta novela es uno de los hitos culturales del siglo XX y es inevitable que haya generado inúmeros debates, epígonos, copias o/y homenajes. 1985 de Anthony Burgess, es un obvio ejemplo. Publicada originalmente en 1978 en el Reino Unido, Minotauro ha tenido a bien reeditarla este año en español en su cuidadísima colección de clásicos de la ciencia ficción.

Es un libro extraño, se compone de dos partes independientes. Una primera, que son artículos y reflexiones sobre la obra de Orwell, y luego una novela independiente, que más allá del guiño del título y de pertenecer también al género distópico, no se desarrolla en el universo de 1984, por lo que en ningún caso se podría considerar una continuación.

28.4.24

Discurso de los métodos de la filosofía y la fenomenología realista, de Josef Seifert


Un método que se devora a sí mismo
Con la obra de René Girard aprendemos muchas cosas. Una de ellas es que la ciencia política es un tanto superficial, porque antes de la política está lo prepolítico, que es lo verdaderamente decisivo. Por ello, no tenemos tanto que enfrascarnos en estomagantes debates sobre liberalismo o socialdemocracia, monarquía o república, sino remitirnos a los mecanismos sociales previos a toda formulación teórica y definir qué mueve a los hombres a comportarse de una manera determinada. Elaborar una sesuda argumentación en defensa de un sistema político sin nociones prepolíticas previas sería, dicho en plan mundano, construir la casa por el tejado.

Nosotros creemos que con la filosofía pasa lo mismo: antes de la filosofía está la prefilosofía. Es importante discernir si una propuesta filosófica es acertada o no, aunque, en una disciplina no falsable como ésta, a menudo la conclusión depende más de la capacidad retórica del ponente o de la decisión de quien tenga mando en plaza. Pero también tenemos que ir más allá y entender qué motiva a un filósofo, por qué surge una filosofía en un momento y lugar determinado, qué mecanismos miméticos—en sentido girardiano—hacen que los filósofos acaten una filosofía y no otra tal vez más elaborada, y qué estructuras del poder político, académico o editorial privilegian unas filosofías y opacan otras igualmente sugestivas.

21.4.24

La luz que se apaga, de Ivan Krastev y Stephen Holmes


Francis Fukuyama publicó El fin de la historia y el último hombre en 1992, y vapulearle por ello se convirtió en una expresión de decoro intelectual. Hoy, sin embargo, lo vemos como un libro brillante que encapsuló su tiempo en conceptos, tal como lo exigía Hegel. Que ahora sus planteamientos hagan aguas por todas partes, lejos de ser motivo de regocijo, provoca zozobra y nos demuestra que vivimos en tiempos inquietantes, pues no olvidemos que Fukuyama era esperanzador y veía a la democracia liberal como definitivamente triunfante tras el colapso de la URSS. De hecho, otro libro de por aquél entonces —más beligerante y mucho menos optimista— parece haber profetizado con mayor tino El choque de civilizaciones de Samuel Huntington.

Ambos libros aparecen profusamente referenciados en La luz que se apaga, obra escrita a cuatro manos por el búlgaro Ivan Krastev y el estadounidense Stephen Holmes, que ostenta el sugestivo subtítulo “Cómo Occidente ganó la Guerra Fría pero perdió la paz”. Su ámbito de estudio se encuadra dentro de la cada vez más extensa bibliografía sobre el post-liberalismo, al que parece que estamos inevitablemente abocados, y que en la academia anglosajona ya se ha convertido en el principal tema de preocupación de la filosofía política.

14.4.24

Identidad. La demanda de dignidad y las políticas del resentimiento, de Francis Fukuyama


Hace un par de años apareció en la editorial Deusto Identidad. La demanda de dignidad y las políticas del resentimiento de Francis Fukuyama. Este libro es, en realidad, una breve revisión de una de las partes más interesantes de una obra anterior, más densa y conocida, El fin de la Historia y el último hombre (1992), obra que, desde su publicación, fue injustamente vapuleada —como explica el propio autor en la introducción de Identidad— porque nadie se tomó la molestia de leer más allá del título.

Da un poco de vergüenza tener que explicar hoy a sus críticos que, cuando Fukuyama hablaba del fin de la historia, no quería decir, evidentemente, que tras el derrumbe de la Unión Soviética dejaran de ocurrir hechos, sino que la “Historia” —así con mayúsculas, en sentido hegeliano—, entendida como el conjunto de grandes combates dialécticos, catálogos de ideologías y fases del desarrollo humano, había llegado a su fin, puesto que la democracia liberal se había consolidado como el único sistema legítimo para Occidente. Su error —que él mismo reconoce— fue creer que la democracia liberal no tenía marcha atrás y que la globalización acabaría democratizando a todos los países, cuando es evidente que nada de esto tiene por qué ser así.

7.4.24

El mundo interior del capital. Para una filosofía de la globalización, de Peter Sloterdijk

Peter Sloterdijk (1947) es un filósofo alemán leído y afamado, tal vez uno de los más célebres de la actualidad. Adquirió cierta resonancia mediática a raíz de su polémica con Jürgen Habermas sobre el tema de la selección genética entre humanos. Sloterdijk era partidario de suavizar el piloto automático con el que en Europa se rechaza sistemáticamente todo lo que pueda asemejarse a los postulados eugenésicos y defendió la intervención científica para originar nuevos seres humanos sin enfermedades ni taras genéticas. Habermas, un teórico frankfurtiano epígono de cierta moralidad entre ilustrada y marxista, se oponía a ello con ahínco.

Su gran obra, sin embargo, es su serie de las Esferas, que desde luego no es una lectura para profanos. Se trata nada menos que de un intento por repensar filosóficamente el mundo actual.

Sloterdijk es un autor refractario a ser sintetizado en alguna frase o fórmula. Es creador habitual de nuevos términos y muy alegórico, casi críptico como un oráculo. Por supuesto, cuando finalmente conseguimos destilar algo de lo que ha expuesto, nos damos cuenta de que podría haberlo dicho más claramente porque tampoco era gran cosa. Aunque sin esta dificultad añadida a su comprensión, que solo personas con formación académica pueden superar, estos intelectuales europeos perderían el nimbo chic de “consumo ostensible” para burgueses bohemios.