Cristiandad. El triunfo de una
religión es la última
obra publicada en nuestro idioma por Peter Heather, profesor de historia
medieval del King College de Londres, y experto en el Imperio Romano y en la
Edad Media. Este celebrado y polémico autor norirlandés ha tenido cierta
fortuna con sus traducciones y podemos encontrar en español casi todos sus libros
principales. En la editorial Crítica, además de Cristiandad, han
aparecido La caída del Imperio Romano, Emperadores y bárbaros y La
restauración de Roma. Cuatro libros tan extensos como eruditos en los que reconstruye
las vicisitudes de los primeros mil quinientos años de historia occidental.
Cristiandad se centra en cómo el mensaje de Cristo empezó siendo un culto proscrito para convertirse en una religión hegemónica en la Europa medieval. Son ochocientas páginas de texto seguidas de casi otras doscientas páginas de notas y bibliografía. No es desde luego un libro liviano que poder llevar en el bolsillo, pero lo monumental de la edición no debe echar para atrás al lector generalista. Está muy bien escrito, con prosa amable y accesible, y sin exigir conocimientos previos del tema ni ametrallarnos con jerigonza de especialistas. La lectura requiere muchas horas porque seguramente no se podía tratar un tema tan amplio en menos espacio, pero la inversión de tiempo merece la pena.
El libro se divide en tres partes que
se corresponden con los tres grandes hitos de la expansión del cristianismo. En
la primera parte seguimos el tránsito de la persecución inicial a la conversión
de Constantino y el encumbramiento como religión imperial en el siglo IV. La segunda
empieza con la caída del Imperio Romano y la necesidad del cristianismo de
repensarse al margen de las autoridades imperiales. Y en la tercera continuamos
con la consolidación definitiva de la Iglesia como el gran poder eficiente y
jerárquico del imperio carolingio, y la consolidación del cristianismo como
sustrato vertebrador de Occidente tras la evangelización de los últimos
reductos paganos. Cada parte se divide en distintos capítulos en los que nos
topamos, por ejemplo, con el surgimiento del islam y las repercusiones que tuvo
para los cristianos, las reorganizaciones de la Iglesia que la llevaron a
centralizarse en Roma, el cisma de Oriente, San Agustín y su legado, o la
particular cristianización de las islas británicas.
Peter Heather nos anuncia en las
primeras páginas que él no es particularmente creyente, pero que respeta al
cristianismo desde un punto de vista intelectual y afectivo. Así lo demuestra a
lo largo de todo el libro, en el que el cristianismo avanza no tanto por ser
una verdad revelada destinada a imponerse, sino porque, sin ocultar el reverso
oscuro de bastantes crímenes, se gana el alma de los europeos por su buen hacer
evangelizador, y sobre todo crece cuando el contexto político lo favorece. Es
una religión que podría no haber prosperado y haberse extinguido como lo han
hecho miles de ellas previamente, pero su capacidad de síntesis y naturaleza
proteica le llevaron a triunfar. Cristiandad no está escrito desde la
fe, pero tampoco contra ella. Como libro de historia es desde luego un rotundo buen
trabajo.

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