Donoso
Cortés (1809-1853) fue un pensador y político español del siglo XIX que dejó un
importante libro de teoría política, Ensayo sobre el catolicismo, el
liberalismo y el socialismo (1851), y varios discursos y conferencias que
tuvieron gran repercusión en Europa. Es sabido que su influencia sobre Carl
Schmitt fue muy profunda. Pero en general no es muy leído hoy, y se tiende a
descartarlo por ultramontano y absolutista.
Sobre él escribió ya hace unos años el doctor en filosofía José María Beneyto un libro apasionante, Apocalipsis de la modernidad. El decisionismo político de Donoso Cortés, que consideramos un ejemplo de buena investigación sobre un pensador político. Pero ante todo es una referencia sobre como clarificar la delicada cuestión del reaccionarismo.
Este
libro desmiente muchos de los equívocos en torno a este personaje y destaca sus
muchas clarividencias sin obviar sus contradicciones.
La
primera parte de libro, la más biográfica, expresa muy bien las paradojas de la
visión que tenemos hoy de él. Si era el
fundamentalista retrógrado que dicen, ¿por qué se enfrentó a los carlistas? Fue
de hecho un entusiasta partidario de la causa isabelina desde la dirección del
Partido Moderado, un liberal militante, enemigo de los tradicionalistas, y un
leal consejero de la Regente y embajador en Europa de su causa.
Las
razones que da Beneyto son convincentes. Donoso Cortés ya no veía posible un
regreso a tiempos absolutistas; el viejo trono por sí mismo ya no significaba
lo mismo tras la Revolución Francesa y no era más un rompeolas frente al caos.
Para este pensador, la nación, que se expresa con la ley, era ahora el sujeto
político vertebrador, no las estructuras tradicionales o cualquier otro
proyecto orientado hacia el pasado.
Podríamos
decir que Cortés quería una reacción no frente a la Modernidad, sino ya desde
ella.
La
nueva monarquía tenía que estar al servicio de la ley y la nación, sostenida
por unas clases medias dinámicas e inteligentes, no por la aristocracia de
sangre. Todo para mantener la unidad y el proyecto común de la sociedad, sin
permitir que las facciones disgregadoras menoscaben un proyecto unitario que
marche hacia el futuro.
Aquí,
nos señala bien Beneyto, encontramos una
incoherencia con difícil salida: Donoso Cortés abominaba de los partidos y el
sistema parlamentario mientras toda su vida política se desenvolvió por estos
cauces y donde llegó a ser una figura señera.
Su
concepción de la historia tiene muchos paralelos con la de Marx; también tiene
una visión dialéctica en la que hay un enfrentamiento entre liberación y
totalitarismo. Pero divergen en que el extremeño no creía que los hombres
hicieran buen uso de su libertad, por lo que la emancipación sería un retorno a
la barbarie. Él defiende una idea que hará fortuna, el “decisionismo”, que
supone que el poder tenga la voluntad de hacerse más fuerte cuando es
desafiado, se legitime a sí mismo creando derecho, y se justifique mediante
mitos fundacionales previamente seleccionados.
Como
dijo en su célebre "Discurso sobre la dictadura", frente a la “dictadura del puñal” (del
proletariado), la “dictadura del sable” (del poder constituido).
Otra
de las bases de su pensamiento, y que también tendrá gran aceptación
posteriormente, es su idea de la teología política. Cortés no fue el único que
vio en las ideologías políticas una paganización de los presupuestos
religiosos, pero sí fue el primero que lo teorizó y supo ver la superioridad
evidente del socialismo frente al liberalismo, precisamente porque el
socialismo incluye formas de escatología cristiana, al prometer un reino de los
cielos en la tierra, mientras que el liberalismo no tiene realmente nada
trascendente que ofrecer.
Donoso
Cortés fue una de las cabezas más brillantes de su tiempo, aunque eso no
implique que la pusiera al servicio de lo que hoy consideraríamos precisamente
objetivos democráticos y conciliadores. Pero la brillantez de sus pronósticos
era prodigiosa.
Beneyto
nos da algunos ejemplos en su libro, donde hay un capítulo dedicado a ellos. Por ejemplo y entre otros,
tras un periplo de dos años por Europa, llegó a la conclusión de que en Rusia
se iba a instaurar una combinación de esclavitud y socialismo, y de que se
convertiría en una superpotencia, junto con los Estados Unidos, relegando a
Europa al rol de comparsa en el conflicto entre ambos. También en la Prusia de
primera mitad del siglo XIX observó el desnivel social entre campesinos y
trabajadores industriales, y entendió que el sujeto revolucionario del futuro
se encontraría en las fábricas, no en las campiñas.
Apocalipsis
de la modernidad es un libro escrito en Alemania y
gran parte de la abundante bibliografía sobre Donoso Cortés es en alemán, lo
que no deja de ser diciente sobre en qué país despierta más interés el pensador
español. El libro es interesante como introducción a la figura reseñada, pero
también por sus disertaciones sobre la filosofía de la historia. Su autor
demuestra una erudición envidiable y una gran capacidad expositiva, aunque
quizá más desarrollo en general se hubiera agradecido. Le faltan páginas.
La
publicación de una reedición ampliada sería una magnífica noticia.

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