Danilo
Cruz Vélez fue uno de los filósofos colombianos más respetados del siglo XX.
Afortunadamente, sus obras completas se editaron en la editorial de la
Universidad de los Andes en el año 2015 en seis magníficos y cuidados
volúmenes, por lo que ya no es necesario escarbar en las bibliotecas para
encontrar algún ajado texto suyo. Aunque estos volúmenes pueden leerse sin
intermediarios, existe además un libro independiente pero complementario de
entrevistas realizadas por Rubén Sierra Mejía, La época de la crisis,
que aporta información y contextualización. En él, el filósofo echa la vista
atrás cuando ya no tiene ningún trabajo nuevo pendiente y revisa críticamente
todo lo que escribió desde su juventud hasta ese momento.
En cuanto a su estudio El mito del rey filósofo, que corresponde al tercer tomo de sus Obras completas, señala que el hilo conductor del mismo es la confusión entre filosofía y política, y aboga por una separación entre ambas disciplinas. Subraya, suponemos, que hay un hilo conductor porque el texto se compone de tres partes independientes, de extensión y profundidad desiguales. Como es habitual en los libros contemporáneos de filosofía, se trata claramente de un conjunto de trabajos publicados previamente por separado en revistas y ensamblados en forma de libro a posteriori, algo que, si bien puede restarle unicidad, a menudo facilita la lectura, como es el caso.
La
primera parte es una investigación sobre el mito del rey-filósofo en Platón.
Ocupa la mayor parte del conjunto y es la más elaborada. Su interés es
mayúsculo. La filosofía política platónica se analiza como un desarrollo,
considerando sus antecedentes históricos, las peripecias del propio Platón en
su intento de aplicar sus doctrinas, sus repliegues y sus conceptualizaciones.
Por supuesto, Platón fue el primero en confundir la política con la filosofía,
pero las turbulencias de la Atenas de su época dejaban poco margen para la vida
contemplativa, ideal del filósofo al que él mismo no fue fiel, ya que se
embarcó repetidamente en la acción. El discípulo de Sócrates cumplió con su
deber ciudadano al defender la justicia en la polis y, además, rompió con la
tradición más bien pasiva en la que habían vivido los filósofos hasta entonces.
Marx
protagoniza la segunda parte, que es más breve. Sin embargo, el pensador de
Tréveris aparece tardíamente, ya que Cruz Vélez continúa con Platón e introduce
a Hegel, pues es necesario situar el tema en contexto. Con Marx, la filosofía
se subordina por completo a la política, si bien él mismo se interesó
profundamente por la filosofía griega. Frente a Platón, para Marx los filósofos
no deben ser los guardianes del Estado, sino sus más feroces críticos.
La
tercera parte, de apenas unas veinte páginas, gira en torno a Heidegger, quien,
con su adhesión al nazismo, entierra el ideal del rey-filósofo, pues aquí sería
el “rey” quien toma el mando de la filosofía. Cruz Vélez fue alumno del
pensador alemán y guarda un buen recuerdo de sus años de formación (relata su
experiencia en La época de la crisis), pero en este estudio no escatima
críticas a su maestro. No obstante, lo hace desde un punto de vista filosófico,
sin adoptar una postura de superioridad moral al atribuirle culpas.
El
mito del rey filósofo es, en suma, un libro de gran
interés. Aunque el lector no comparta su premisa principal—que la filosofía y
la política deben recorrer caminos separados—, encontrará en él una
introducción útil y muy bien escrita sobre el tema y sobre las obras de estos
tres titanes del pensamiento.

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